martes, 4 de noviembre de 2008

Razones para acudir a la mediación




Hay ocasiones en las cuales para evitar conflictos o cuando estos ya están hay que solucionarlos, para esto una buena opción es acudir a un mediador. Por ejemplo en el caso de una separación, la pareja se ve enfrentada al hecho de que deben conversar y consensuar lamentablemente a lo mejor las mismas diferencias que los llevaron a terminar con su unión, de la mejor forma posible, además de tratar de regular los términos domésticos que logren que la disolución del vínculo no cause mayor daño emocional, social o económico a ninguno de los dos, ni al resto de los integrantes de su entorno familiar, en especial a los niños. Cuando las partes deciden enfrentar sus diferencias en un proceso de mediación y no en un tribunal, están privilegiando el ser ellos mismos quienes decidan la mejor manera de enfrentar sus vidas tras el divorcio, satisfaciendo en forma colaborativa sus necesidades.
A continuación mostraré 8 razones para acudir a la mediación :
1- Se han demostrado resultados satisfactorios en el proceso.
2- Se pueden conservar las relaciones entre las partes, lo cual es muy importante especialmente si va a seguir habiendo contacto de cualquier tipo entre ellas.
3- Los procedimientos son personales y flexibles, dando a las partes la mejor oportunidad de explicar el impacto que tiene la situación en su vida.
4- Frecuentemente se encuentran opciones creativas para la resolución de conflictos.
5- Los resultados se quedan en manos de las partes. Ningún extraño al conflicto toma las decisiones finales ni fija un “ganador” o un “perdedor”.
6- La privacidad del asunto permanece intacta.
7- Requiere menos tiempo que cualquier otro medio para resolver conflictos.
8- Generalmente, los costos financieros y emocionales son menores.


Además para alcanzar un buen acuerdo se sugiere lo siguiente:

1- Resolver el conflicto de inmediato.
2- Cubrir todos los temas que se hayan suscitado entre las partes que alcanzaron un acuerdo.
3- Referirse a todas las partes, tanto las presentes como las ausentes.
4- Evitar que sucen conflictos similares en el futuro.
5- Asegurar que el acuerdo sea realista y que satisfaga a todas las partes.
6- Aseverar clara y sucintamente lo que cada parte debe hacer, cuándo y cómo deben hacerlo.
7- Evitar términos no cuantificables como " razonabale, adecuado, frecuente".
8- Incluir planes de contingencia si el acuerdo no resulta, si necesita modificarse o negociarse nuev
amente.






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